3 650 DÍAS PARA RESTAURAR EL PLANETA

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El suelo era oscuro y estaba empapado, era el tipo de suelo que se encuentra en los humedales. Pero no había humedal. ¿A dónde se fue toda el agua? Sebastiani no lo sabía. Pero eran consciente de que podía hacer algo. A sus ojos vino un espejismo: la imagen viva del cuerpo de agua cristalina que alguna existió ahí, rodeado por grandes juncos de brillantes hojas y con vistosas y elegantes aves nadando en él. Así, en 1988 comenzó su labor por restaurar el área, y no se detuvo ante ninguna adversidad. Hoy, el lago funciona como solía hacerlo y alberga el hábitat para más de 10 000 aves y muchos más organismos silvestres.

Historias como la de Sam Sebastiani, de personas que, inspiradas por recuerdos, emociones, esperanza, o amor, decidieron traer de vuelta los ecosistemas con los que en el pasado convivían, existen en todo el mundo y cada una de ellas es a su vez, la inspiración para nuevas historias.

La restauración ecológica es ahora una realidad y una necesidad. Por ello, este Día Mundial del Medio Ambiente, la Organización de las Naciones Unidas lo ha declarado el inicio de la Década sobre la Restauración Ecológica, con la finalidad de prevenir, retener y revertir la degradación de los ecosistemas en todo el mundo.

¿En qué consiste la restauración ecológica?

Sebastiani no se limitó a plantar árboles, por ejemplo, también realizó un dique de más de 500m de longitud, para contener el agua y ayudar al ecosistema a recuperarse. Y es porque en realidad, como dice Holl (2020), la restauración comprende un conjunto de procesos de modificación del hábitat para establecer un ecosistema natural, con el fin de simular la estructura, función, diversidad y dinámica del ecosistema original. De modo que las actividades de restauración son muy variadas.

De este modo, existen diversas modalidades de restauración de ecosistemas, generalmente clasificadas en cuatro grupos (Bradshaw, 1990):

1. Restauración pasiva. No hay intervención humana, el ecosistema se recupera por sí mismo. Por ejemplo, cuando un campo agrícola es abandonado y comienza a crecer la vegetación original.

2. Rehabilitación. Ocurre cuando un ecosistema degradado se reemplaza por uno productivo. Por ejemplo, cuando un bosque tropical secundario es modificado para crear un sistema agroforestal.

3. Restauración parcial. Consiste en restaurar la vegetación dominante y ciertas funciones del ecosistema. Por ejemplo, la reforestación con árboles nativos.

4. Restauración completa. Se busca restaurar la composición de especies, estructura y funciones originales del medio a través de modificación activa.

La manera en que se decida actuar dependerá del grado de perturbación, de los agentes causantes y de los objetivos de la restauración.

Noah Buscher – Unsplash

¿Por qué restaurar?

Restaurar ecosistemas no sólo nos brinda paisajes hermosos. Y más que eso, es evidente el grado de destrucción que padece el planeta, y con ello, la degradación de los incontables bienes y servicios que proporcionan los ecosistemas.

Los seres humanos somos parte de estos ecosistemas y parte de la biodiversidad. No somos un organismo aislado y, por lo tanto, no podemos existir sin un ambiente en equilibrio. A pesar de esto, nuestras acciones han contribuido a degradar el medio, lo que irremediablemente trajo las terribles consecuencias que vivimos día a día; y de no actuar, traerá otras peores para las que no estamos preparados.

No es que se busque restaurar porque la naturaleza no pueda regenerarse por sí misma, no es que la naturaleza sea débil. Es que nosotros no podemos existir sin esta naturaleza, sin sus bienes y sin sus servicios. Si queremos bienestar, debemos pensar también en el bienestar de los ecosistemas que habitamos.

Según el Informe de la Evaluación Mundial sobre la Diversidad Biológica y los Servicios de los Ecosistemas (IPBES, 2019):

  • El 75% de la superficie terrestre y el 66% de la superficie oceánica han sufrido alteraciones considerables por las actividades humanas, y se ha perdido más del 85% de la superficie de los humedales.
  • Alrededor de un millón de especies están amenazadas de desaparecer. No olvidemos que la sexta extinción masiva incluye a nuestra especie.
  • Se estima que la temperatura global ha aumentado aproximadamente en 1º C con respecto a los niveles preindustriales.
  • La exclusión, escasez o distribución desigual de las contribuciones de la naturaleza, es una realidad para muchas personas en todo el mundo.
  • La degradación de la tierra ha reducido la productividad en el 23% de la superficie terrestre, y la pérdida de polinizadores pone en peligro la producción anual de cultivos a nivel mundial.
  • La pérdida de los hábitats costeros y los arrecifes de coral reduce la protección de las costas, aumentando el riesgo de inundaciones y huracanes.

Es así, que la restauración ecológica es una de las más importantes y poderosas herramientas para combatir las principales problemáticas contemporáneas: bienestar social, cambio climático y pérdida de la biodiversidad.

¿Cómo contribuir a restaurar ecosistemas?

Si bien no existen “recetas” para recuperar sistemas ecológicos degradados, las experiencias consolidadas hasta el momento permiten obtener conclusiones generales acerca de cómo restaurar ecosistemas. Para promover la restauración, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, ha elaborado una guía práctica disponible para todo el mundo, en la que se proporcionan recomendaciones para la restauración de diferentes tipos de ecosistemas.

Como en todo, el primer y más importante paso es informarse: investigar en fuentes confiables sobre la restauración, leer y escuchar sobre los beneficios de conservar y mantener ecosistemas sanos, hablar con investigadores e investigadoras que trabajan el tema, recurrir a personas locales para conocer acerca de los ecosistemas del lugar, e incluso indagar acerca de proyectos de restauración en desarrollo en el área cercana; y, de no haberlos, asesorarse acerca de cómo iniciar uno.

En lo sucesivo, no queda más que correr la voz e incitar a las personas a actuar en comunidad para lograr los objetivos que se esperan alcanzar con la restauración, las acciones individuales también son importantes.

Finalmente, invitémonos a nosotros y a quienes nos rodean, a hacer realidad lo dicho por Egan, Hjerpe y Abrams (2011):

“La restauración ecológica es una práctica de esperanza; esperanza porque quienes restauran visualizan un mejor futuro como resultado de sus esfuerzos. La restauración ecológica es una práctica de fe; fe porque quienes restauran trabajan en un mundo de incertidumbre. Finalmente, la restauración ecológica es una práctica de amor; amor porque quienes restauran se preocupan y entregan sus vidas a los esfuerzos que protegen y mejoran la vida de los seres humanos y de los no humanos por igual. La restauración ecológica es una práctica humana, y porque lo es, las personas importan”.

Dirk Von Loen-wagner – Unsplash

Fuentes consultadas

Bradshaw, A. D. 1990. The reclamation of derelict and the ecology of ecosystems. En: W.R. Jordan III, M.E. Gilpin y J.D. Aber (eds.). Restoration Ecology: A synthetic approach to ecological research. Cambridge University Press. pp. 53-74.

Brower, K. & Sewell, M. (2001). The Winemaker’s Marsh: Four Seasons in a Restored Wetland. Sierra Club Books, San Francisco. 191p.

Egan, D., E.E. Hjerpe y J. Abrams. (2011). Why People Matter in Ecological Restoration. En: D. J. Egan, J. Abrams y E.E. Hjerpe (eds.). Human Dimensions in Ecological Restoration: Integrating Science, Nature and Culture. Washington, Island Press. pp. 1.

Holl, K. D. (2020). Primer of Ecological Restoration. Society for Ecological Restoration – Island Press. 104p.

IPBES: S. Díaz, J. Settele, E.S. Brondízio E.S., H.T. Ngo, …, & C.N. Zayas (eds.). (2019). Summary for Policymakers of the Global Assessment Report on Biodiversity and Ecosystem Services. Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services, Bonn, Alemania. En: ipbes.net (junio 2021).

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Acerca del autor

Chapingo Unido Por El Ambiente

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