Baja el volumen: Conciencia sobre el problema del ruido

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El Día Internacional de la Conciencia sobre el Problema del Ruido es una actividad desarrollada anualmente a nivel mundial, desde hace más de 20 años, el último miércoles del mes de abril con el propósito de promover a nivel internacional el cuidado del ambiente acústico, la conservación de la audición y la conciencia sobre las molestias y daños que genera el ruido. Este año, la 23ra celebración, fue el miércoles 25 de abril.

Actualmente, el impacto del ruido en la audición, la salud y la calidad de vida está totalmente aceptado y demostrado por un gran número de estudios científicos y médicos. Estudios correlacionan ruido con los cambios fisiológicos en el sueño, presión arterial, y la digestión, y han vinculado el ruido con un impacto negativo en el desarrollo del feto. El ruido es también una importante fuente de molestia, puede no estar a niveles peligrosos para nuestra audición y sin embargo ocasionar un estado de tensión y de enojo.

Si la exposición a ruidos fuertes, por encima de 80 dB, como el que pueda producir una perforadora eléctrica, es prolongada, se puede ocasionar una pérdida permanente en la audición. Si la exposición a ruidos fuertes se produce durante un tiempo corto, se puede originar una pérdida temporal del oído. Un ruido muy fuerte, superior a los 110 dB como el que produce el despegue de un avión, aunque sea durante un tiempo corto, puede producir una pérdida permanente en la audición.

El ruido está considerado como un agente contaminante del mundo moderno, el agente contaminante “invisible”, y en consecuencia se debe regular y controlar. Aun cuando, hoy día algunos individuos y comunidades pudieran no aceptar que el ruido sea un producto “natural” del desarrollo tecnológico.

El ruido, como otros agentes contaminantes, produce efectos negativos en el ser humano, tanto fisiológicos como psicosomáticos, y constituye un grave problema medioambiental y social. La lucha contra el ruido es una acción individual y colectiva, el ruido no lo hacen solo los demás, sino que lo hacemos todos.

La lucha contra el ruido precisa, por tanto, de la concienciación y colaboración ciudadanas, así como de una implicación decidida y eficaz de las administraciones competentes, con una legislación y normativas adecuadas.

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Acerca del autor

Javier Valdivia

Javier Valdivia

Estudiante de Ingeniería en Recursos Naturales Renovables, en la Universidad Autónoma Chapingo. Participante del proyecto EULALinks Sense; en la Universidad de Extremadura (España), durante el período 2015-2016. Asistente de investigación en el Centro del Agua para América Latina y el Caribe, del Tecnológico de Monterrey.
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