¿Cómo afectan los Plaguicidas a los Enemigos Naturales?

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El uso de los plaguicidas en la agricultura es rutinario, se considera la técnica de control de plagas más utilizada en la actualidad. Consiste en la aplicación de productos de diferentes grupos químicos (organofosforados, carbamatos, piretroides, neonicotinoides, avermectinas, espinosinas, diamidas) que garantizan la eliminación de plagas en cultivos. Se ha utilizado durante muchos años por ser más práctica y rápida, sin tomar en cuenta los riesgos que conlleva su aplicación causando alteraciones en el agroecosistema donde son empleados. Los efectos del uso de plaguicidas forman parte de los llamados efectos secundarios que en muchos casos son perjudiciales.

Antecedentes del uso de plaguicidas

El daño a la vida silvestre y la contaminación por plaguicidas se desarrolló como una crisis ambiental importante en los 1960´s. Los hidrocarburoclorinados como el DDT afectaron adversamente los sistemas reproductivos de aves rapaces y aves zancudas, causando que pusieran huevos con cascarones anormalmente delgados. (Graham, 1970). El problema de los residuos de plaguicidas en el ambiente fue resuelto prohibiendo la mayoría de los plaguicidas clorinados en los 1970´s y reemplazandolos con organofosforados y carbamatos. Estos nuevos compuestos, sin embargo, realmente eran más tóxicos para los vertebrados y frecuentemente causaron enfermedades en los trabajadores agrícolas. Hubo programas del gobierno en los Estados Unidos durante los 1970s y 1980s para hacer estos compuestos más seguros, entrenando a los agricultores y a sus trabajadores en su uso (programa de entrenamiento del aplicador de plaguicidas US-EPA).

Efectos en los Enemigos naturales

Los insecticidas pueden reducir la efectividad de los enemigos naturales y artrópodos, causando mortalidad o influyendo en su movimiento, búsqueda o en la tasa reproductiva (Jepson, 1989; Waage, 1989; Croft, 1990). Además de sufrir el aumento en la mortalidad, los enemigos naturales pueden llegar a ser menos efectivos, después del uso de plaguicidas, si las dosis subletales acortan su longevidad, disminuyen sus tasas de desarrollo, reducen la eficiencia de su búsqueda, son repelentes o disminuyen la reproducción. Algunos tipos de efectos indirectos pueden ser detectados en los ensayos de laboratorio (Croft 1990; Van Driesche et al., 2006).

Algunos ejemplos sobre la disminución en la reproducción de los enemigos naturales fueron registrados por Hislop y Prokopy (1981), encontraron que el fungicida benomyl causó esterilidad completa a las hembras del ácaro depredador (Neoseiulus fallacis, Garman) y predijeron que el uso del benomyl en huertos de manzanas causaría explosiones de población de los ácaros, lo cual sucedió. Los fungicidas metiltiofanato y carbendazim inhibieron la oviposición de (Phytoseiulus persimilis, Athias-Henriot) (Dong y Niu, 1988). Varios reguladores del crecimiento de insectos redujeron la fecundidad de coccinélidos o esterilizaron sus huevos (Hattingh y Tate, 1995, 1996).

Algunos materiales que no son tóxicos directamente para ciertos enemigos naturales pueden hacer repelentes las superficies tratadas o los hospederos, causando que los enemigos naturales se alejen. Los herbicidas diquat y paraquat, por ejemplo, hicieron que los suelos tratados en viñedos fueran repelentes al ácaro depredador (Typhlodromus pyri, Scheuten) (Boller et al., 1984). Hoddle et al. (2001b) encontraron que, entre varios reguladores del crecimiento de insectos, sus residuos secos formulados con destilados de petróleo fueron repelentes al parasitoide de moscas blancas (Eretmocerus eremicus) Rose & Zolnerowich, mientras que los materiales formulados como polvos mojables no lo fueron.

Los enemigos naturales también pueden sufrir daño por la acumulación de pequeñas cantidades de plaguicidas, hasta que se alcanza el umbral letal. Esto tiene como  consecuencia, la bioacumulacion en cada nivel trófico.

Otro daño presente es la resistencia a plaguicidas, indica que algunos insectos plaga son tolerantes a la exposición del producto químico, en este caso los insectos que sobreviven y se desarrollan en el cultivo representan los mejores genes. Estas poblaciones de plagas se pueden desarrollar con mayor facilidad y en grandes densidades  provocando una difícil eliminación. Con esta resistencia, los agricultores pueden incrementar las dosis o uso de plaguicidas lo cual pondría en riesgo a los enemigos naturales presentes, o cambiar el sistema de manejo e integrar el control biológico, en ventaja está la persistencia y conservación de enemigos naturales.

Por otro lado, si la resistencia es de los enemigos naturales, representa una gran posibilidad de utilizar a la especie “más fuerte” en conjunto con  el producto utilizado y tener mayor efecto al eliminar una plaga. Aunque este caso es muy raro, es muy probable observar en los  ácaros fitoseidos que parecen tener un mayor potencial de crear resistencia.

Una alternativa de cambio

El control biológico se presenta como una alternativa para el control de plagas y enfermedades en los cultivos agrícolas y forestales, a lo largo de su constante desarrollo e investigación, lleva acumulado casos de éxito como el control de la escama del algodonero con Icerya purchasi, el amplio uso de Bacillus thuringiensis, Cryptolaemus montrouzieri en el control de cochinilla algodonosa, Chrysoperla carnea como depredador cosmopolita, etc.

Cuando los cultivos quedan desprotegidos del control biológico, los fitofágos que lleguen o los que no fueron eliminados por completo tiene mayor probabilidad de aumentar su población, lo que es un gran problema porque significa que se debe emplear nuevos plaguicidas con mayor toxicidad. Cuando son utilizados en sus dosis más altas, representa un riesgo para el entorno y en especial a los enemigos naturales, una alternativa es el uso de plaguicidas que consideren la presencia de enemigos naturales para minimizar los efectos negativos y de esta manera se permite un control sustentable de plagas.

Bacteria: Bacillus thuringiensis
Insecto depredador (Icerya purchasi)
Insecto depredador: (Cryptolaemus montrouzieri)
Larva de Chrysoperla carnea, depredador cosmopolita

Elaborado por:

  • Montes Hernández Erandy Citlalmina
  • Tlalolini Dector Guadalupe

Bibliografía:

Van Driesche, R.G., Hoddle, M.S., Center, T.D. (2007). “Control de plagas y malezas por enemigos naturales.” Forest Health Technology Enterprise Team. Recuperado de:https://www.fs.fed.us/foresthealth/technology/pdfs/VANDRIESCHE_CONTROL_Y_). PLAGAS_WEB.pdf

Viñuela, E., Jacas, J. (s.f) “Los enemigos naturales de las plagas y los plaguicidas.” Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Recuperado de: https://www.mapa.gob.es/ministerio/pags/biblioteca/hojas/hd_1993_02.pdf

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Acerca del autor

Chapingo Unido Por El Ambiente

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